“Amplitud Azul” se construye desde un mar en movimiento, en el que el cielo se junta en una línea con el mar; un cielo que pesa, pero que al mismo tiempo se abre como si todavía estuviera formándose
sobre el agua.
Esta obra se ha trabajado a través de múltiples capas superpuestas, realizadas con diferentes texturas y aplicadas de diferente modo: pincel, espátula, difuminado con los dedos, donde la materia marca el ritmo. Hay momentos de calma que se rompen enseguida, como si la obra no pudiera quedarse quieta.
La obra se sostiene en una sensación de amplitud real, casi corporal, donde la mirada no se fija en un punto, sino que se deja llevar por la extensión del azul y su vibración continua hacia el horizonte.






