Pocas acciones resultan tan bellas como los colores y texturas de la naturaleza creciendo y floreciendo libremente en armonía, y pocas resultan tan tristes como la capacidad humana de dañar aquello (o aquellos) que no hace daño a nadie.
Para la exposición colectiva de verano 2026 «Exposición y Barbarie», mi modo de representar el espejismo de la dualidad es a través de texturas entre la armonía y la ruptura, entre lo que crece libremente y lo que está siendo destruido, dejando al espectador en ese punto intermedio de contradicción.






